
Seguimos hablando de intolerancia y fanatismo. No está mal recordar, informarse, saber lo que ha pasado en la historia de la humanidad, porque lo que no se ignora puede volver a repetirse. Conocer lo que pasó en los campos de exterminio nazi, sin idealismo, con un testimonio descarnado y directo, y sin embargo dicho casi en silencio, como un secreto vertido en los oídos del lector, es una medida preventiva para tomar conciencia y para detectar cualquier intención fanática que destruya la esencia de lo que es cada ser humano. Venga disfrazado hoy en día ya no con uniforme pardo pero sí de otras más sutiles maneras… Es así que Fernando ha enfrentado su inteligente lectura de un libro imprescindible sobre el tema: Si esto es un hombre, de Primo Levi; escuchadle y atreveos con el libro.
La verdad que es un libro bastante fuerte, no por las cosas que d
ice, sino por los detalles con que las cuenta. Primo Levi es un escritor italiano, que en principio no era escritor, era químico. Pero un químico judío, que cuando comenzó la segunda gran guerra estaba en la resistencia y al arrestar a su grupo se lo llevaron a Auschwitz, posiblemente el peor campo de exterminio nazi. Si esto es un hombre es un testimonio descarnado, sin un grito, apenas sin protesta, pero desolador porque narra la manera inhumana y atroz que tenían de “vivir” en aquel campo de la muerte, o, mejor dicho, de “sobrevivir” allí. Desde el principio, al llegar ya les quitan la identidad, la humanidad, afeitándoles la cabeza y tatuándoles el brazo con “su nuevo nombre”, que era el número de preso que llegaba aquí, en este caso el Häftlinge 174517. A partir de aquí no puedo recordar exactamente todo lo que ocurre, debido a que Primo Levi escribió Si esto es un hombre al poco de terminar la guerra, despacio, como un testigo que quiere levantar acta de lo que allí pasó, y por eso el orden no es tanto el narrativo de la cronología precisa sino el drama de la supervivencia y la tragedia de la muerte masiva. Así pues, al final unió los capítulos y los ordenó de manera que tuvieran un orden lógico. Sí decir que es un libro muy duro, y que aparte de lo ya sabido que ocurría en estos campos, te enteras de muchas otras cosas y detalles que ni se te ocurriría desear a tu peor enemigo, que aparte de exterminar a una raza inferior, como decían ellos, la cantidad de cantidad de gente les servía en trabajos forzados, hasta que ya no podían dar más de sí, aquellos trabajadores esclavos para construir gran parte de su material bélico. En este libro te ayuda a dar gracias de dónde estamos y como vivimos, pues somos libres y no se nos ocurre que haya que sobrevivir cambiando tu mendrugo de pan diario para conseguir un alambre, por ejemplo, o cómo ponerse de los últimos a la hora de la sopa diaria (junto con el pan toda la comida del día) porque hay más patatas en el fondo de la olla… Nos sentimos avergonzados de que la humanidad puede llegar a causar tanto dolor. Que haya sido un sitio tan tenebroso como para que la esperanza de vida de los que allí estuvieron aumentase apenas unos pocos días más si haces pequeñas trampas para hurtar quizá u par de días más a una muerte segura. En los campos de la muerte cada día parecía el último…. Se lo recomiendo a la gente que le guste la historia, que les guste leer, y que sobretodo, sean fuertes y quieran saber de primera mano lo que pasó…
Por mi parte unas cuantas recomendaciones para completar esta lectura, porque hay muchos testimonios, estudios, películas que nos ayudan a comprender mejor. Os recomendaría la novela autobiográfica del Premio Nobel Imre Kertész: Sin destino, de la que hay también película; El pianista del gueto de Varsovia: la película tuvo mucho éxito pero el testimonio impresiona igualmente. En el instituto tenéis el muy poético La hierba amarga de Minko también Liana Millu: El humo de Birkenau. Y el clásico diario de Ana Frank que algunos ya estáis leyendo. Hay mucho más, porque se están publicando machismos testimonios y novelas. Lo mismo el cine dedicado al tema: La lista de Schlinder nos conmocionó a todos en su momento. Creo que mucho más que El niño del pijama a rayas, que a pesar del éxito, no es interesante habiendo tanta literatura espléndida donde elegir. En cualquier caso podemos volver a emocionarnos y reír con La vida es bella para quitarnos la amargura de tanta vergüenza y desolación.
Gracias Fernando por traer aquí con sensibilidad esa parte del dolor humano y a injusticia que no debemos olvidar.

Me interesaba recordar (llevo varias entradas queriendo hacerlo), que la Premio Nobel de este año, H. Müller, también paso por censuras y prohibiciones en su país natal, hasta que puedo exiliarse definitivamente a Alemania. Recordemos en su homenaje todas las palabras, todas las voces que se han silenciado porque ponían en peligro intereses de poder, porque denunciaban atrocidades. Para estar alerta y defender la libertad de pensamiento, la expresión crítica que nos humaniza. En su honor un recuerdo en este humilde blog.
La verdad que es un libro bastante fuerte, no por las cosas que d
ice, sino por los detalles con que las cuenta. Primo Levi es un escritor italiano, que en principio no era escritor, era químico. Pero un químico judío, que cuando comenzó la segunda gran guerra estaba en la resistencia y al arrestar a su grupo se lo llevaron a Auschwitz, posiblemente el peor campo de exterminio nazi. Si esto es un hombre es un testimonio descarnado, sin un grito, apenas sin protesta, pero desolador porque narra la manera inhumana y atroz que tenían de “vivir” en aquel campo de la muerte, o, mejor dicho, de “sobrevivir” allí. Desde el principio, al llegar ya les quitan la identidad, la humanidad, afeitándoles la cabeza y tatuándoles el brazo con “su nuevo nombre”, que era el número de preso que llegaba aquí, en este caso el Häftlinge 174517. A partir de aquí no puedo recordar exactamente todo lo que ocurre, debido a que Primo Levi escribió Si esto es un hombre al poco de terminar la guerra, despacio, como un testigo que quiere levantar acta de lo que allí pasó, y por eso el orden no es tanto el narrativo de la cronología precisa sino el drama de la supervivencia y la tragedia de la muerte masiva. Así pues, al final unió los capítulos y los ordenó de manera que tuvieran un orden lógico. Sí decir que es un libro muy duro, y que aparte de lo ya sabido que ocurría en estos campos, te enteras de muchas otras cosas y detalles que ni se te ocurriría desear a tu peor enemigo, que aparte de exterminar a una raza inferior, como decían ellos, la cantidad de cantidad de gente les servía en trabajos forzados, hasta que ya no podían dar más de sí, aquellos trabajadores esclavos para construir gran parte de su material bélico. En este libro te ayuda a dar gracias de dónde estamos y como vivimos, pues somos libres y no se nos ocurre que haya que sobrevivir cambiando tu mendrugo de pan diario para conseguir un alambre, por ejemplo, o cómo ponerse de los últimos a la hora de la sopa diaria (junto con el pan toda la comida del día) porque hay más patatas en el fondo de la olla… Nos sentimos avergonzados de que la humanidad puede llegar a causar tanto dolor. Que haya sido un sitio tan tenebroso como para que la esperanza de vida de los que allí estuvieron aumentase apenas unos pocos días más si haces pequeñas trampas para hurtar quizá u par de días más a una muerte segura. En los campos de la muerte cada día parecía el último…. Se lo recomiendo a la gente que le guste la historia, que les guste leer, y que sobretodo, sean fuertes y quieran saber de primera mano lo que pasó…Por mi parte unas cuantas recomendaciones para completar esta lectura, porque hay muchos testimonios, estudios, películas que nos ayudan a comprender mejor. Os recomendaría la novela autobiográfica del Premio Nobel Imre Kertész: Sin destino, de la que hay también película; El pianista del gueto de Varsovia: la película tuvo mucho éxito pero el testimonio impresiona igualmente. En el instituto tenéis el muy poético La hierba amarga de Minko también Liana Millu: El humo de Birkenau. Y el clásico diario de Ana Frank que algunos ya estáis leyendo. Hay mucho más, porque se están publicando machismos testimonios y novelas. Lo mismo el cine dedicado al tema: La lista de Schlinder nos conmocionó a todos en su momento. Creo que mucho más que El niño del pijama a rayas, que a pesar del éxito, no es interesante habiendo tanta literatura espléndida donde elegir. En cualquier caso podemos volver a emocionarnos y reír con La vida es bella para quitarnos la amargura de tanta vergüenza y desolación.
Gracias Fernando por traer aquí con sensibilidad esa parte del dolor humano y a injusticia que no debemos olvidar.
Me interesaba recordar (llevo varias entradas queriendo hacerlo), que la Premio Nobel de este año, H. Müller, también paso por censuras y prohibiciones en su país natal, hasta que puedo exiliarse definitivamente a Alemania. Recordemos en su homenaje todas las palabras, todas las voces que se han silenciado porque ponían en peligro intereses de poder, porque denunciaban atrocidades. Para estar alerta y defender la libertad de pensamiento, la expresión crítica que nos humaniza. En su honor un recuerdo en este humilde blog.








