
Este trimestre, por llamarlo de alguna manera, porque se trata más bien de un bimestre para los de 1º, y de un mes sin respiro para los de 2º, apenas deja un resquicio para la calma, y este blog no es amigo de acelerones ni de prisas: simboliza de alguna manera otra manera de enseñar y de aprender, con la constancia y la lentitud con que leemos un libro o degustamos en clase ahora un pasaje del Quijote. Así que en cierto modo ese universo propicio al aprendizaje pausado se ve atropellado por las urgencias que nos impone el sistema y sus esclavitudes burocráticas. Pero aquí seguimos estando. Y vosotros, aunque agobiados, también.
Ayer creo que nos sentó bien la salida a la biblioteca y la asistencia a la mesa redonda sobre la Literatura y el miedo. El año pasado tuvo más altura y nos emocionó la poesía (qué pena que no hayan podido venir Karen o José Vicente, con tanto examen, que aprovecharon tan bien la charla de los poetas y se conmovieron con los versos), pero hemos tenido la oportunidad de conocer a Eduardo Mendicutti y a Luis García Jambrina, y al siempre animado y muy agradable conductor Ignacio Elguero, que fue lo mejor de la mes redonda. Todos aprendisteis a valorar a quienes dan juego en este tipo de actos y son brillantes y también lo que
decepciona. Sin duda con Berta Marsé sufrimos todos porque no aportó nada: cuánto le costaba expresar una idea... Supongo que eso nos conduce inevitablemente a otra reflexión: la importancia de saber expresarnos, tener ideas, aportar argumentos... Así siempre merece la pena (como la asistencia al teatro a lo largo del año, la convivencia el día de la amerienda, la visita al Marq o los coloquios tan interesantes que han suscitado las película) hacer del aprendizaje algo vivo y sobre todo estimulante. Ahora podemos hablar de nuestros miedos y encontrar su reflejo en la literatura. Paloma, que estaba tan entregada a sus libros de Crepúsculo, ahora también a descubierto a Poe.
Id también a la biblioteca: ya veis cuántas cosas a vuestra disposición: revistas, libros, música y mucho cine. Sólo hay que pasearse por los estantes y elegir lo que en ese momento despierte vuestra curiosidad e inquietud. No dejéis de ir, ahora que tenéis carnet...
Id también a la biblioteca: ya veis cuántas cosas a vuestra disposición: revistas, libros, música y mucho cine. Sólo hay que pasearse por los estantes y elegir lo que en ese momento despierte vuestra curiosidad e inquietud. No dejéis de ir, ahora que tenéis carnet...
Y ahora rescatamos la lectura de Warda, para conocer y entender otras culturas, que tenemos ahí mismo, bien próximas. Gracias por tu aportación, estupenda como eres. Aquí va también tu apuesta por la libertad:
El Último Patriarca de Najat el Hachmi, joven autora con raíces marroquís y catalana, premio Ramón Llul, ha tenido bastante éxito con esta novela, recién traducida al castellano. Me pareció interesante por su contraportada y ya en el primer capítulo me atrapó de lleno.
Nos traslada a un pueblo en las faldas de las montañas del Rif,en el Marruecos de hace 30 años, y trata temas como la inmigración, las costumbres árabes,la sociedad y los pensamientos de la época y, sobre todo, el entorno familiar de Mimoun, el protagonista de esta historia, con la que podemos sentir tristeza, rabia, pena y a veces hasta nos podemos reír por las situaciones por las que pasa el entorno del que será el último patriarca de la familia. Pero ¿qué es un patriarca? Un patriarca es el hombre que con la experiencia, temperamento y actitud de líder que pueda tener lleva los asuntos de todos los miembros de una familia,sean cuales sean éstos. Creo que es un libro que hace reflexionar,ya que nos saca de un mundo de seguridades para que nos adentremos en la lucha de un pueblo tan próximo pero a la vez tan lejano que a muchos de sus lectores les pueda sorprender.
Al leer este libro me he sentido muy identificada en las costumbres del pueblo, ya que muchas de esas costumbres las he vivido personalmente. Por otra parte, la suerte me ha acompañado mucho más que a la familia de Mimoun, y en algunos capítulos (diría que la mayoría) podía llegar a sentir mucha rabia hacia el patriarca, y en otras ocasiones pena, porque, al fin y al cabo, nació y se crió en una sociedad en la que el patriarcado era algo normal. Y aquí estamos: Peleando porque desaparezca.
Estupenda reflexión.

