Cosas que me apetece decir



Antes de hacer balance (siempre tiende a ser más reflexivo), creo que a estas alturas del trimestre puedo permitirme decir algunas cosas... La primera que me he sentido bien entre vosotros, que hemos logrado una buena comunicación y que empezamos a conocernos.
Voy a pensar en las cosas que hemos intercambiado para alegrar este día gris de finales de otoño, tan invernal: las sonrisas en clase y en los pasillos, alguna lágrima, pequeñas confidencias, películas y libros (y muchas más de ahora en adelante). En los cursos de 2º hemos charlado y debatido sobre muchas cuestiones interesantes (e importantes) y se nota que hay buen criterio en las opiniones. En 1ª ha habido cómic estupendos de adaptación del Arcipreste o Berceo. Algo nos han enseñado Esopo y Don Juan Manuel. También hemos hablado de los cuentos de hadas. Y la época medieval no nos es ya desconocida. tengo la impresión de que hemos aprovechado el tiempo, de que empezamos a conocernos, de que valen la pena esas horas que pasamos juntos.
Tenemos que rematar bien el trimestre para empezar con gusto el siguiente. Ahora que ya va cediendo la histeria generalizada de los exámenes (y en cuanto se pase el susto de los primeros suspensos, que es la última cuenta pendiente), vamos a ponernos de nuevo en orden para recibir con alegría las vacaciones. Tenemos varias cosas pendientes: el Mercadillo Solidario (nos va sentar muy bien esa pequeña y nada costosa generosidad); los libros que os vais a llevar para leer en Navidad, que hemos de elegir bien entre todos para que no se os caigan de las manos; el encuentro del día 18, invitando a los padres para que conozcan el instituto, y disfrutar de una buena película y el chocolate. Y vuestras cenas de clase que son tan importantes para hacer grupo, para hacer amistad: algunas grupos están ya perfectamente instalados en la amistad, y eso es tan importante como lo que tratamos de transmitiros.
No hace falta repetir lo bien que me siento entre vosotros, se me nota: mientras escribo esto veo vuestras caras, vuestras sonrisas, lo arropada que me siento muchos días (si hay alguna mala cara se diluye entre las muchas buenas). Me habéis traído películas que no conocía; libros que tampoco había leído; me recordáis cada día que el trabajo es una fuente de alegría y de vida; que aunque parezca que cada tarde, como a menudo repito, las clases se las lleva el viento, queda más de lo que pienso... Es un intercambio fértil y una promesa.
A esto se le llama empezar a quererse. Cuánta riqueza...

No nos olvidemos de los que no tienen nada, incluso en época de exámenes



Colaborad en el Mercadillo Solidario. Tenemos toda la semana para reflexionar y ofrecer lo que nos sobra.