Hipatia de Alejandría este miércoles.

En Ágora, el último filme de Alejando Aménabar que vamos a ver mañana en pantalla grande, la figura de Hipatia significa algo más que el recaste de un recuerdo de una de las pocas mujeres que brillaron en la antigüedad o de la recreación de un época compleja, de cambios fundamentales en la historia de la humanidad. El director ha querido prevenirnos también contra el peligro de los fanatismos, contra el destructivo desprecio de la cultura. No podemos permitírnoslo. Cultura significa cultivar: crecer por dentro, en inteligencia, en sensibilidad, humanamente, como un jardín o un huerto que atesora flores, frutos y árboles hermosos. Llevamos apenas un mes de clase y, sin embargo, empezáis a apreciar esos dones que nos regala, es verdad que con un poco de esfuerzo, el conocimiento... Vuestra respuesta a la obra de teatro del domingo -y en la activida cotidiana en las clases- confirma que estamos en el buen camino. No nos podemos dejar arrebatar los universos mágicos de la cultura que nos ayudan a entender y a entendernos, que alegran y consuelan , que nos llenan por dentro. Nosotros también vamos a rendir nuestro homenaje a la cultura, al mundo que empezamos a descubir en la lectura, en el teatro, en el cine... en la figura de Hipatia. Quiero así traer aquí unas palabras de un gran estudioso de la cultura clásica, el profesor Carlos García Gual, a quien admiro especialmente, y que quiero compartir con todos vosotros:

"No sólo los detalles truculentos del crimen, sino también la manifiesta impunidad con que actuaron los asesinos, han hecho de la muerte de Hipatia un escándalo histórico perdurable. El siniestro suceso acaeció en la ilustre ciudad de Alejandría en el año 415. Una turba de monjes venidos de los yermos cercanos, bien adoctrinados por el obispo Cirilo -el intrigante, el taimado y celoso patriarca de la ciudad que luego sería santificado por sus méritos piadosos-, asaltaron en pleno día a la prestigiosa filósofa, la golpearon brutalmente, la arrastraron hasta el interior de una iglesia, la desnudaron y, ya muerta la descuartizaron desgarrando sus carnes con piedras cortantes, y luego quemaron sus restos en una hoguera para borrar su recuerdo. Como si ofrendaran en holocausto una víctima a un dios bárbaro en un sacrificio humano de ritual ferocidad. "

Los bárbaros en nuestro tiempo tiempo tienen muchos rostros, y diferentes disfraces: no sólo son los fanatismos que saltan a la vista, sino las muchas formas con que nos arrebatan la capacidad de pensar por nosotros mismos convirtiéndonos en esclavos objetos de consumo, anulando por intereses mercantiles la posibilidad de desarrollar íntegramente nuestra humanidad. La biblioteca de Alejandría es hoy la cultura que tratamos de transmitir y compartir con todos y cada uno de vosotros.

Os dejo también este vídeo que fue la clave que inspiró a Aménabar para realizar su película. Merece la pena escuchar a Carl Sagan.